lunes, 7 de mayo de 2012 20:43

ESTENSSORO, RUMBO AL CENTENARIO.


lunes, 16 de abril de 2012 18:33

EL ÚLTIMO OTOÑO DEL CORONEL por José Luis Claros López

El último otoño del Coronel
(Capítulo I)
Por José Luis Claros López

Es el otoño de 1849, el último otoño de la vida del Coronel José Eustaquio Méndez. Bolivia es gobernada desde Diciembre de 1848 por Manuel Isidoro Belzú que derroto en los campos de Yamparáez después de reñida batalla al General Velasco su derrota de Velasco significa el final de su Presidencia y el comienzo de la era de Belzú, pasan los primeros meses de 1849 tiempo en el cual Belzú el “León del Norte” como le gustaba ser llamado en las crónicas de la prensa de aquellos tiempos violentos, parece no gobernar Bolivia sino mandarla, un tiempo de barbarie, de brutalidad en que no se respetaban instituciones, la justicia estaba obedecía las órdenes del Presidente que no dudaba en mandar al destierro a todos los opositores a su régimen, pero el pueblo lo exaltaba hasta el delirio, con el apoyo de las masas encabezaba un “gobierno del pueblo” enemigo de la oligarquía nacional y de las familias aristocráticas que lo repudiaban, pero el pueblo, las grandes mayorías nacionales formadas por los campesinos y las clases populares de los centros urbanos lo apoyan sin dudar, incluso por defender en las calles ese régimen no dudaban en tomar la justicia por sus manos, saqueando desde las camas hasta la madera de las puertas de las casas de sus enemigos, quemando las propiedades de los opositores, ahogando en sangre los intentos de revueltas que perseguían derrocar a Belzú. Las grandes mayorías nacionales, estaban cansadas de sus anteriores gobernantes que nunca pensaron en las necesidades básicas del pueblo y de la nación boliviana, cada día que pasaba las fronteras se llenaban con los ciudadanos de la república que corren para salvarse del terror que produce ser castigado por el solo hecho de pensar diferente o de ser sorprendido hablando mal para el Presidente, la única escapatoria es el exilio voluntario, la justicia no existe y los militares juran lealtad al gobierno sobre todo porque Belzú entre sus primeros actos a elevado de rango a toda la oficialidad que le apoyo para llegar al poder, sin embargo así como los más ricos lo insultan por lo bajo expresando con temor su desprecio, los pobres del país llenan las calles y las plazas de las ciudades que visita, para estar cerca al hombre que por vez primera los escucha y camina con ellos mientras en cada plaza repite un discurso encendido gritando ante multitudes que lo vitorean mientras Belzú les recuerda que sus opresores les explotaban con el trabajo a costa de sus miserias, así que ahora les dice que todo lo que tenían aquellos caballeros le pertenecía únicamente al pueblo por ser el fruto de sus fatigas, los pobres lloran en las plazas al escuchar al Presidente que les explicaba con palabras sencillas que la riqueza de los más ricos de Bolivia era en realidad un robo que les habían hecho a ellos. El congreso ya no decide nada, todo lo decide Belzú y la prensa todavía existe porque Belzú la deja existir para exaltar el instinto de las masas sosteniendo que la política presidencial estaba practicando la justicia social dándole al pueblo participación directa en los negocios del Estado, esa misma prensa que tenía prohibida por decreto mencionar los nombres de los anteriores presidentes, porque ahora solo existía Belzú y solo Belzú debe ser nombrado, cada día durante su gobierno realiza lo necesario para que la gente humilde del pueblo no le abandone porque sabe que sin el apoyo del pueblo su gobierno se desmoronaría por eso no daba discursos desde balcones, sino que se bajaba de los podios para caminar codo a codo con el pueblo, estrechar las manos de todos, comer la misma comida de los soldados, reír de las ocurrencias de la gente humilde y regalar los bienes del estado o distribuir el de los opositores. Se gana de aquella forma el cariño y el respeto del pueblo sin construir nada, sin pensar en el futuro, sin planificar el desarrollo, creyendo ser el creador de la democracia boliviana por permitir a su lado hombres de poncho y de chaqueta. Pero al otro lado de la frontera los exiliados conspiran, es así que llegan los días del otoño de 1849 el General Velasco decide organizar un ejército con el objetivo de cobrar venganza y derrocar a Belzú, con sus tropas entonces cruza la frontera llega hasta Tarija y se prepara desde aquel punto estratégico para realizar una mayor campaña contra el ejército, sin embargo el General Agreda que comanda las fuerzas que toman la ciudad de Tarija mientras reciben informes que dan cuenta que José Eustaquio el viejo Coronel a salido de su retiro, para organizar la defensa del gobierno de Belzú en el sur del país. Así transcurren los últimos días de abril de aquel año de 1849, el Coronel solo tiene que llamar una vez y comienzan a llegar a su cuartel de San Lorenzo sus siempre fieles jinetes, sus compañeros de armas de los años de las guerrillas por la independencia, sus bravos que lo siguieran hasta el otro lado de la frontera cuando la invasión argentina. El Coronel rápidamente organiza sus fuerzas, mientras espera la llega de más hombres provenientes de todos los rincones del valle. Pero mientras eso sucede a varios kilómetros en Tarija, el General Agreda ordena entonces a uno de sus oficiales, preparar un ataque con dos escuadrones de Caballería y tomar prisionero al Coronel. Saben que no podrían hacer cambiar de opinión a José Eustaquio que desde los primeros momentos abraza la causa de Belzú como una causa justa, porque según el mismo Belzú dice su causa es la de dar justicia para el pueblo, darle lo que tantos años de mal gobierno le quitaron, devolverle la dignidad a los humildes. Sin saber que a Belzú lo único que le importaba era permanecer en el poder por siempre, José Eustaquio cree sus promesas y organiza sus hombres para defenderle, preparándose a recibir la llegada de más jinetes para tener una fuerza superior y derrotar él mismo a las tropas que tomaron Tarija, José Eustaquio permanece a las alturas de Santa Bárbara cerca de San Lorenzo. Rosendi avanza con sus tropas y sorprende al Coronel, enfrentándose sus tropas en un combate que solo dura un momento, ante la superioridad numérica. El Coronel ordena entonces a sus hombres retroceder para reagruparse, todos cumplen con su orden, pero él decide permanecer al final de la columna que retrocede para garantizar con su presencia en el lugar más peligroso una retirada ordenada, sin embargo los acontecimientos se precipitan, la retirada no es rápida ni tampoco es ordenada, Rosendi llega a estar casi frente a él y le ordena que se rinda, el Coronel da vuelta su caballo para ver el rostro del hombre que se atreve a insultarlo al proponerle que se rinda y le grita que no él no se rinde, que la que se rinda sea su abuela y estira las riendas de su caballo que se levanta haciéndole ver a su jinete como si fuese un gigante frente a los ojos de los hombres que le persiguen.      

Después de gritarles su atrevida y desafiante respuesta clavó las espuelas sobre su caballo sujetando con su mano firmemente las riendas, ahora el corcel aumenta su galope, metiéndose de golpe al bosque que bordea el camino levantando a su paso a la misma vez tanto el polvo como las hojas que cayeron por el otoño, pero Rosendi que ahora está cada vez más cerca[1] no deja de perseguirlo, mientras los caballos del resto de su tropa van dejando por detrás durante la persecución una polvareda que se levanta hasta hacer el campo visual tan impenetrable como si la niebla más tenebrosa hubiera llegado, es en aquel momento al estar solo a unos cuantos metros que sacan sus armas y comienzan a disparar. Él continua cabalgando intentando alejarse de la tropa que lo perseguía para capturarlo, sin saber que su buena estrella, esa estrella que durante tantas jornadas de gloria lo protegió contra todo mal convirtiéndolo en una leyenda ya había empezado a morir en el cielo, como un eco interminable tres disparos finales resonaron, José Eustaquio apretó los dientes al sentir el ardor de la bala en su espalda mientras comprendía que tal vez este sea el final de su camino. Entonces sintió como sus fuerzas se le desvanecían, cerró los ojos y por un instante recordó una imagen del último otoño, la sensación agradable de tranquilidad que le producía ver las hojas que caían del viejo árbol de su patio por culpa de la brisa del viento cuando él se acercaba para tomar agua fresca del pozo. El caballo que montaba siguió dando algunos pasos desorientado entre los churquis mientras el cuerpo de aquel gigante todavía sostenía sus riendas. Sin embargo el dolor de la herida le va produciendo una sensación de desvanecimiento hasta que al final él lentamente se fue desplomando hasta caer del caballo, el golpe fue demasiado fuerte y su rostro quedo por un momento pegado a esa tierra que había querido tanto hasta el punto de jugarse la vida por ella luchando por el ideal supremo de la libertad, desde las alturas sus montoneros muertos en jornadas de gloria junto con otros de sus compañeros de aventura de su tiempo contemplaban en silencio la escena que se sucedía sobre la tierra; pero José Eustaquio todavía no muere, los hombres valientes se aferran a la vida porque la vida es todo, nuevamente desde las alturas sus bravos montoneros por vez primera lloran, saben que aquella traicionera herida terminara con la vida del héroe de tantas jornadas de victoria, el “invencible que había desafiado impávido a la muerte en cien combates, el caudillo indómito que jalonara la gloria en hazañas de heroísmo temerario”[2] pero ellos tan valientes como él están lejos, demasiado lejos reunidos todos solo contemplan en silencio el desenlace de la historia y ahí están el hijo de Cipriano, Ramón Rojas y también su sobrino Manuel Rojas, como también están Francisco Pérez de Uriondo, José Ignacio Mendieta, Clodomiro León, Matías Guerrero, Juan Esteban Garay, Martin Espinoza, Francisco Guerrero y tantos otros que desde las alturas de la gloria en un lugar lleno de luz contemplan en silencio la escena que se sucede sobre la tierra y solo pueden hacer eso, observar con los ojos empañados de lagrimas, unas lagrimas de profunda pena que no dejaron salir de sus ojos ni cuando agonizaban sobre la tierra húmeda de sangre donde habían combatido hasta ser encontrados por la muerte que por fin los alcanzaba mientras combatían por sus ideales en contra de las huestes del Rey Fernando VII, es inevitable ahora están tristes por la pena, porque se les está muriendo José Eustaquio y ellos no pueden hacer nada para evitarlo.

Pero José Eustaquio no se muere, porque desde algún lugar recibe la fuerza necesaria para seguir respirando y no les dará el gusto a sus asesinos de morirse rápido por la herida que lo desangra después del balazo recibido por su espalda, en aquel instante sabe que solo quiere levantarse ponerse de pie y esperarles, para entonces desafiarles a que sus asesinos le den el balazo final mirándole a la cara, si es que aquellos cobardes tienen el valor de hacerlo. Entonces los caballos de los perseguidores van reduciendo su galope y se acercan al lugar donde había caído el gigante de la Tablada, Rosendi desmonta y todavía sostiene amenazante una de las armas de cuyo cañón se desprende aquel inevitable olor a pólvora, el ambiente ya huele a sangre, Rosendi ve al hombre intentando ponerse de pie y desenvaina su sable mientras uno de sus soldados que lo acompaña recarga rápidamente su arma con la intención esta vez de disparar de nuevo sobre José Eustaquio y terminar con la historia, Rosendi reflexiona cree que debe matarlo, pero cambia de opinión; mientras contempla satisfecho la escena, el resto de su tropa también observa como aquel hombre que hasta hace un momento permaneció tendido completamente derrotado sobre la tierra todavía respira y que no solo está intentando ponerse de pie sino que lo está logrando, los demás soldados que también participaban de la persecución conforme van llegando al lugar al ver la escena también lo comprenden, él no muere, vive y ya está de pie, mirándoles a los ojos como miran los valientes a los cobardes; sin embargo el temor no les impide continuar apuntando sus sables contra el gigante que todavía tiene la fuerza para desafiar con la mirada, pero Rosendi se complace pensando que no será por mucho tiempo. Y ordena entonces a los soldados que le acompañan que aprisionen al moribundo ante cuya figura heroica once años antes corrieran en pánico las tropas argentinas en la batalla de Montenegro, los soldados cumplen de inmediato con la orden y no tienen compasión de aquel valiente, porque habrían de tenerla es solo un hombre que ha sobrevivido pero que ya se muere, lo insultan, lo aprisionan, lo maltratan al Coronel como si se tratase de un bandolero, Rosendi ordena que lo amarren por la cintura, para luego llevarlo hasta Tarija. Al contemplar la herida en la espalda del viejo Coronel sabe que sufrirá una muerte lenta sin llegar a morir en el camino, entonces dirigiendo sus palabras al resto de la tropa les ordena, que ingresaran con él hasta la Plaza donde los espera el General Sebastián Agreda. Pretendiendo ser recibidos, como en aquellos tiempos antiguos cuando los Generales Romanos entraban a las ciudades llevando consigo no solo, los tesoros obtenidos por el saqueo a los territorios conquistados, sino también el supremo trofeo, los héroes de los pueblos vencidos tomados como prisioneros y exhibidos como la mayor prueba de la victoria. Rosendi monta rápidamente de nuevo su caballo y lo dirige con rumbo a Tarija, en el camino no deja de pensar que había conseguido lo que treinta y tres años antes ni el sanguinario Coronel José Melchor Lavín[3] había podido, pero que ahora él lo ha logrado, ha derrotado disparándole por la espalda y luego capturado a José Eustaquio.

Pero José Eustaquio, nunca permitiría que lo vean derrotado no le había dado ese gusto ni al mismísimo Brigadier José de la Serna e Hinojosa, es cierto; que su herida sangra, que los años de la primavera de su vida ya pasaron, pero su corazón es fuerte y su mirada todavía consigue inspirar el valor necesario de la gente del pueblo para realizar las más increíbles proezas a la vez que todavía tiene la fuerza para intimidar a los adversarios produciendo “el terror en el enemigo”. Así que levanta su cabeza y por un momento mira el infinito cielo azul. Algarrobos, cedros y churquis en la vereda del camino son testigos del paso lento de la comitiva, cada vez se ve más lejano en el horizonte las alturas de Santa Barbará, el lugar donde Rosendi al mando de dos escuadrones de caballería logro aprisionarlo luego de una breve persecución, José Eustaquio sigue mirando aquel tranquilo cielo luego cierra los ojos al sentir el calor del sol. Era el mismo sol de otoño que fue testigo de aquella jornada de gloria treinta y dos años y quince días antes.

Era 1817, nuestra patria grande ardía en esos momentos en un fuego devorador de macabras luchas de exterminio y de combates diarios, en que la sangre de los patriotas derramada a torrentes parecía confortar los campos de la insurrección, donde por cada cabeza caída se levantaban miles de hombres y mujeres que solo deseaban ser libres o morir para no seguir viviendo bajo un gobierno que les imponía un régimen totalitario y déspota, por los caminos colgaban de los arboles sin que nadie se atreviese a sepultarlos los que se habían atrevido a desafiar a las tropas de su Majestad el Rey de España Fernando VII, pero la pasión por la libertad es demasiado fuerte y no la pueden detener las balas ni tampoco las sogas con las que cuelgan por aquel tiempo a tantos buenos hombres, cada valle, cada montaña, cada desfiladero, cada una de las aldeas de la América Española, es una hoguera de insurrección permanente donde la libertad es la bandera, es un tiempo en el cual todavía mueren por ideales, una época de oscuridad donde los encierros en las cárceles son para siempre, pero aun así surgen de todos los rincones, hombres y mujeres valientes dispuestos a sufrir pesares inimaginables defendiendo la mayor cantidad de meses posible, cada paso de montaña, cada vuelta de un camino reteniendo y hostigando permanentemente a las tropas que se ganan con cada una de sus acciones de venganza, el desprecio de los humildes campesinos y sobre todo de los pobres que cada día son más pobres.

José Eustaquio, mientras va llegando a Tarija prisionero de Rosendi, nuevamente observara el cielo, él nunca podría olvidar que fue bajo ese mismo cielo y con ese mismo sol de otoño de testigo, cuando él a las alturas de la “Cuesta del Inca” aquel día del cuarto mes del año de 1817 se unió a las tropas regulares del Teniente Coronel Gregorio Araoz de La Madrid, enviado por el General Belgrano, hacía varios días que José Eustaquio esperaba la llegada de aquel ejército proveniente del sur y los espera comandando cien jinetes que lo acompañaron desde San Lorenzo, los españoles ni siquiera se habían enterado de la presencia de José Eustaquio y de sus jinetes en las proximidades de Tarija, luego del encuentro debió cumplir inmediatamente con la orden recibida de avanzar limpiando con sus jinetes una extensa zona, evitando así la sorpresa de posibles emboscadas, ordena a diez de sus mejores hombres el cumplir con esa misión, tomar esas precauciones era inevitable porque todos sabían que al frente tenían un adversario difícil de vencer, ese adversario era el Coronel Mateo Ramírez, responsable de dirigir la defensa de Tarija para lo cual había mandado construir incluso trincheras en los alrededores de la plaza de armas.[4]         

Al amanecer de aquel 14 de Abril de 1817, las tropas del ejército español que permanecían hasta ese momento en la primera línea de defensa de la ciudad de Tarija, informan al Coronel Mateo Ramírez sobre un avance sospechoso por el este, del ejercito que llego desde las Provincias Unidas del Río de la Plata que con seguridad está buscando un lugar donde las defensas sean más débiles y poder ingresar a la ciudad. Mateo Ramírez entonces al saber la noticia esgrime amenazante su sable y reúne a la comandancia de sus tropas para decirles entre otras cosas que “vamos a desparpajar a esos gauchos”, luego monta su caballo, blandiendo al viento todavía su sable y parte al encuentro con la historia. Mientras el resto de sus tropas en las líneas de avanzada comienzan a prepararse para ese momento ya las horas transcurren rápidamente.

Algunos de los montoneros, observan a los Realistas preparándose para presentar batalla y se lo informan a José Eustaquio quien a su vez da la novedad al Teniente Coronel La Madrid es el momento esperado, la batalla es inminente. Reúne a los oficiales y ordena el despliegue de la infantería[5] protegida por el fuego de sus dos piezas de artillería en tanto los jinetes dirigidos por José Eustaquio deberían realizar un movimiento envolvente. El Coronel Mateo Ramírez, confía el mando de cien de los Granaderos del Cuzco, al oficial Andrés de Santa Cruz quien comandaba las fuerzas que se acantonaron en el Valle de la Concepción y que se había quedado sin poder salir de Tarija en el momento que los jinetes de José Eustaquio comenzaron a cortar todas las rutas, ahora cumpliendo las ordenes que recibió temerariamente con sus hombres avanza intentando cruzar a la orilla opuesta del río Guadalquivir, cuando el fuego y la carga de los guerrilleros desconcierta por completo a sus soldados, replegándose hasta las trincheras de la ciudad. El Coronel Mateo Ramírez no esperaba un ataque tan planificado, en el momento del enfrentamiento José Eustaquio a cargado con demasiado valor produciendo muchas bajas y los primeros prisioneros, es así como resultado de las acciones de armas el Teniente Coronel La Madrid guiado por José Eustaquio que conoce como ningún otro la zona se internó por el Barrio de San Roque ocupando toda la parte alta de la ciudad hasta la loma de San Juan. Una capilla en este lugar con el mismo nombre, le serviría como su puesto de comando en las siguientes horas. Las piezas de artillería durante toda la jornada disparan sobre las posiciones de las tropas españolas, desde las primeras horas de aquel día ya los jinetes del bravo José Eustaquio cumpliendo con esfuerzo y disciplina órdenes superiores ocuparon con sus patrullas todas las salidas y puntos de acceso a Tarija, incluyendo el camino a Concepción para evitar que las tropas que desde muchos tiempo antes ya sabían estaban acantonadas en ese lugar, pudieran llegar fácilmente al auxilio del Coronel Mateo Ramírez que pretende sostener la defensa esperando esos refuerzos, al pasar de las horas le indicaran que debe rendirse pero el Coronel Mateo Ramírez con el mismo emisario envía su respuesta: “He recibido su oficio de Usted. En el que se me impone pena de ser pasado a degüello con la guarnición de mi mando, si en el término de media hora no me entrego a discreción. Los oficiales de honor sólo por tirar cuatro tiros no se entregan a discreción; lo haré solo cuando me queden veinte hombres, y estos sin municiones útiles para batirse. Dios Guarde a Usted muchos años”[6] a lo largo de la noche de aquel 14 de abril de 1817, Mateo Ramírez envía uno tras otro varios mensajeros, solicitando refuerzo a sus tropas que permanecen en Concepción y a las del General Vivero en la zona de Cinti, para que llegasen en su auxilio, pero todos los mensajeros son tomados prisioneros, el mismo Teniente Coronel Andrés de Santa Cruz intentara por diversos lugares burlar el sitio, salir de Tarija y llegar hasta Concepción donde permanecen sus soldados a la espera de sus ordenes.

Pero el ruido de los cañones, hace imposible que se guarde por demasiado tiempo el secreto de lo que sucede alrededor de Tarija y desde Concepción las tropas españolas avanzan para poner fin al sitio, los patriotas al comprender la situación, cubren puntos estratégicos para mantener el asedio sobre la ciudad, mientras La Madrid se dirige con sus soldados al encuentro con los españoles, en el amanecer de aquel 15 de Abril de 1817 mientras el Coronel Mateo Ramírez instruía rápidamente a la tropa que permanece bajo su mando que debe salir desde las trincheras del sur para poder atacar la retaguardia de las tropas del Teniente Coronel Gregorio Araoz de La Madrid quien al frente de las huestes patriotas, en los campos de la Tablada se prepara a enfrentar en combate, a los soldados españoles que llegaban para prestar auxilio a los sitiados en Tarija. Fue aquel uno de sus momentos de mayor gloria de José Eustaquio, quien dirige a los Montoneros apostados en la cuenca del Guadalquivir, quienes cargan lanza en mano sobre los “Granaderos del Cuzco” impidiendo así que las tropas del Coronel Mateo Ramírez logren salir de Tarija. Las aguas del Guadalquivir se tiñen entonces con la sangre de los españoles y de los jinetes de San Lorenzo. Mientras en los campos de la Tablada, La Madrid buscaba una posición favorable durante la batalla en espera de unos refuerzos que había solicitado a su campamento pero que no llegaban, es así como con un contingente inferior en número resistían el ataque furioso de una fuerza superior de la caballería Realista que pretende derrotarles y luego ingresar a Tarija en auxilio del Coronel Mateo Ramírez, pero La Madrid ordena que sus tropas saquen sus sables y guarden las carabinas para repeler el que anticipa será el ataque final de la caballería enemiga, era el momento definitivo en perfecta formación la caballería realista cabalga preparándose para masacrar a las tropas que intentaban presentarle batalla y fue aquel instante cuando desde la lejanía las tropas regulares al mando del Teniente Coronel Gregorio Araoz de La Madrid escuchan el ruido de otro contingente de caballería, La Madrid por un momento piensa que ha sido rodeado, pero no es así atrás de sus líneas surgen como salvadores aquellos hombres comandados por  un gigante llamado José Eustaquio, al frente de sus jinetes que acaban de derrotar a los “Granaderos del Cuzco” y ahora cabalgan rápidamente lanza en mano para llegar en auxilio de los patriotas que combaten en los campos de La Tablada, con temeraria intrepidez se arrojan sobre un enemigo superior, en cuestión de minutos arrollaron el ala izquierda de las tropas de su Majestad el Rey de España, mientras carabina a la espalda y sable en mano las tropas al mando de La Madrid atacaban el centro. Ante tanto valor, los españoles se dispersaron despavoridos. La batalla solo duro una hora, sobre un campo lleno de muertos de uno y otro bando, el Padre Agustín de La Serna, capellán de las tropas que llegaron al mando de Gregorio Araoz de La Madrid, reza por el descanso eterno de las almas de aquellos hombres que combatieron y murieron con valor. A la mitad de la tarde de aquel 15 de Abril de 1817, La Madrid junto a José Eustaquio regresaron a su campamento en el barrio de San Roque, luego dispuso mientras llegaban las últimas horas de la tarde la libertad de los prisioneros tomados en los campos de la Tablada y los remitió al cuartel del Coronel Mateo Ramírez, inmediatamente después se trasladó a la Loma de San Juan “donde estableció su puesto de Comando, utilizando para el efecto la pequeña capilla que existía en aquel lugar”[7] una vez instalado en la Loma de San Juan envió una nueva intimación de rendición a Ramírez, indicándole que “…Nunca ha sido impropio de oficiales de honor el rendirse a discreción, cuando no tienen como sostenerse ni esperanza de auxilio como Usted…” al final de la jornada la rendición fue inevitable y el acto se realiza en medio d escenas conmovedoras, casi todo el pueblo de Tarija, después de horas de angustia durante días de obligado encierro se trasladan para presenciar en el campo de las Carreras, la rendición de la guarnición española de Tarija ante las tropas patriotas en una pampa que por aquel tiempo se le conocía por ese nombre de Las Carreras entre el Hospital San Juan de Dios y la zona del Parque Bolívar. Entre los oficiales rendidos esta el Teniente Coronel Andrés de Santa Cruz, que luego de permanecer como prisionero de los Patriotas en Tarija, será trasladado hasta el Sur de la Argentina, desde donde años después escapara para regresar a Lima. Tan solo tres semanas permanecerá en Tarija, el Teniente Coronel Gregorio Araoz de La Madrid, continúa luego su marcha hacia el norte, para ese momento ya formaban parte de su tropa muchos Tarijeños. Pero José Eustaquio solo le acompañara hasta llegar a Cinti en ese lugar se despide de las tropas de La Madrid, luego regresara hasta Tarija para colaborar con Francisco Pérez de Uriondo en la defensa de la región ante posibles intentos españoles de retomar la zona. Al despedirse de La Madrid, José Eustaquio recibe un abrazo que parece ser  sincero, sin embargo La Madrid jamás reconoció que fue gracias a la participación de los montoneros que se habría podido alcanzar la victoria en aquella jornada de 15 de Abril del año de 1817.

Era la tarde del trágico día de Mayo del año de 1849, cuando las horas de vida de José Eustaquio comenzaron su cuenta regresiva, para ese momento su herida todavía no había sido atendida, pero al Coronel José Eustaquio eso no le importaba. Lo que le importaba, hasta el punto de la preocupación era que sería de la gente humilde de su pueblo de los campesinos que vivían de lo que la tierra producía y que ciegamente confiaban que tan solo él podría defenderlos de las injusticias, también pensaba que sería de sus hijos si se moría sin hacer un testamento para entregarles las pocas cosas materiales y de valor que todavía poseía el resto, lo había gastado en el sostenimiento de la causa patriota durante los años de la guerra de independencia, pero todo había sucedido tan rápido, había despertado aquella mañana de otoño pensando en otras cosas sin sospechar lo que sucedería después. Aquel era el día señalado por la muerte de su estrella para que un hombre llamado Rosendi pudiera capturarlo disparándole por la espalda. Ahora ingresaban a Tarija, mientras también de boca en boca la gente del pueblo se repartía la noticia, como las aguas del rio que no pueden ser detenidas porque habían tomado por prisionero a un gigante, la voz se corrió por todos los rincones del valle y ya para esa hora los humildes labriegos y sembradores, sabían de la desgracia pero no pueden hacer nada, mientras tanto Rosendi y sus tropas continúan avanzando por las calles y algunos ciudadanos contemplan en silencio la escena, entonces el militar se molesta no era ese el recibimiento que pretendía encontrar esperándole y mirando con desprecio a José Eustaquio reflexiona; quizás debió matarlo cuando tenía la oportunidad, porque ahora comprende que los mártires son más peligrosos que los muertos en acciones infortunadas, pero ya era tarde para cualquier reflexión, siguen avanzando y van llegando a la plaza donde Sebastián Agreda los aguarda, luego ingresan al edificio del cabildo y van buscando de forma desesperada un lugar donde poder arrojar a José Eustaquio. Después de un rato de buscar, encuentran un lugar no es un calabozo pero lo parece y arrojan a José Eustaquio en ese sitio un cuartucho sucio y mal ventilado, sin importarles ni su edad, ni su estado por culpa de la herida sufrida durante su captura y en la puerta colocaron guardias como si custodiaran a un vil delincuente. Cuando la puerta de la que será su celda las siguientes horas se cierra, él busca un lugar donde sentarse mientras al mirar esa puerta, va recordando las veces que recorrió Tarija por esas mismas calles que ha recorrido ahora como prisionero de Rosendi, también recuerda inevitablemente aquella otra entrada veintitrés años antes, el 26 de agosto de 1826 cuando sus escuadrones de jinetes entraron hasta la plaza Luis de Fuentes para unirse al pueblo que aclama su nombre, mientras sus valientes hombres llegados desde San Lorenzo y otros ciudadanos al mando del Coronel Bernardo Trigo armas en mano tomaron el cabildo y bajaron la bandera Celeste y Blanca, mientras los jinetes aprisionaban a las tropas y al gobernador Mariano Gordaliza impuesto por los argentinos, la euforia estalla en la plaza cuando ven flamear con orgullo la rojo y verde de los Bolivianos en el Cabildo, es en aquel instante que José Eustaquio es liberado después de permanecer algunas horas preso por orden de las autoridades argentinas, sin imaginar que aquella decisión les costaría desencadenar una serie de acontecimientos que concluirán con el levantamiento popular que decidió por voluntad propia que Tarija la “muy leal y fiel” declare al mundo que “preferimos desaparecer del mapa geográfico, antes de dejar de pertenecer a Bolivia”. Pero pasaron veintitrés años desde aquel día y ahora nuevamente José Eustaquio está preso esperando que sus bravos lleguen en cualquier momento desde San Lorenzo para liberarlo del terrible infortunio de morir abandonado en esa celda. 

El rumor gana las calles y el General Sebastián Agreda ordena la organización inmediata de un Consejo de Guerra, a varios kilómetros de Tarija en San Lorenzo sus valientes se preparan apenas anoticiados de lo sucedido con José Eustaquio a tomar la ciudad y combatir calle por calle hasta llegar al lugar donde lo tienen prisionero para liberarlo, lo de la organización de un Consejo de Guerra es solo una farsa necesaria para evitar que la situación se desbordara y así los criminales que lo capturasen se transforman en sus jueces. En ese lugar donde José Eustaquio es encerrado pasará la noche, conforme pasan las horas y desbaratado el intento de rescate, José Eustaquio permanece despierto esperando el amanecer y el final de aquella farsa. El 1ro de Mayo un Parte Oficial es dirigido al General José Miguel de Velasco quien es el culpable de la captura de José Eustaquio porque sin lugar a dudas él es un obstáculo para su avance desde el sur para derrocar al gobierno de Manuel Isidoro Belzú, del cual José Eustaquio es partidario igual que la gente más humilde del pueblo, en un fragmento del parte oficial indica que “…En la obstinada persecución que se le hizo, fue hecho prisionero con graves heridas el caudillo Méndez: Se creé que morirá…”[8] este parte lo firmaba el General Sebastián Agreda inmediato superior de Rosendi.

Sin poder dormir José Eustaquio comprende que ahora vive los últimos momentos del otoño final de su vida, desgarra tirones de su ropa para colocarlos con dificultad sobre la herida dejada por la bala en el lado derecho de la parte baja de su espalda, la bala sigue metida y se desangra lentamente, es el ultimo otoño del Coronel. Conforme llega el amanecer su estado empeora y luego transcurre un interminable dos de Mayo de 1849 José Eustaquio fue comprendiendo que nadie lo rescataría y su herida se agrava, para entonces las dudas se disipan la intención de sus enemigos es dejar que se muera desangrado en ese lugar. Es ante tal situación que Francisca Ruiloba de O´ Connor, consigue luego de muchas diligencias a lo largo de aquel miércoles que parecía no terminar nunca, que lleven a su amigo de tantos años el moribundo Coronel José Eustaquio hasta su casa, en ese momento a ella no le importa que permanezca él todavía bajo arresto custodiado de cerca por militares de la tropa del General Sebastián Agreda, porque aun ella tiene la esperanza que la vida del Coronel puede ser salvada pero para lograr que suceda debe ser curado de la terrible herida sufrida en el momento de su captura, el traslado al final se produce durante la noche, aprovechando la oscuridad para evitar cualquier reacción popular pero Rosendi es uno de los oficiales que se opone a que permitan tal situación, sin embargo a pesar de sus protestas no consigue impedir que se realice aquel traslado durante aquella fría noche de mayo del año de 1849, apenas recibe las primeras atenciones medicas todos comprenden que si el Coronel muere será por culpa del desangrado que produjo la herida de la bala que no fue atendida en su debido tiempo. Sin embargo José Eustaquio consigue dormir luego de permanecer horas despierto en su celda y casi no cerrar los ojos, esperando que sus valientes llegaran en su rescate desde San Lorenzo. El clima del otoño continuo imperturbable aquel jueves tres de Mayo cuando él solicita hacer su testamento. Un testamento que finaliza con la siguientes palabras: “…A los que me dicen que me deben, les perdono…Muero sin aborrecer, sin haber quitado nada a nadie… Quiero que me entierren con mi ropa overa usada en el Montenegro, y al lado de mi madre en el Panteón de San Lorenzo…”[9] van pasando los minutos y el Coronel[10] se muere, con su mano siente la fría madera de la cama donde agoniza, no es la misma sensación de familiar tranquilidad que siente cuando toca la madera del pasamanos de su angosta escalera en su vieja casa donde vivió tantos buenos y malos momentos.

Es el último día del último otoño del Coronel, al comienzo es el silencio del alba, luego el tímido sol de Mayo que sale lentamente, como si no quisiera ser testigo de la muerte de José Eustaquio, en esa hora infortunada es que pide la presencia de su confesor, que al saber el motivo de su llamado apresura su llegada es así que José Manuel Rodo le ministro los sacramentos de la extremaunción, a su alrededor ya solo esperan el desenlace de tan triste agonía que comienza por fin a la una de la tarde, para esa hora ya el Coronel ni siquiera puede articular palabras, sus ojos muy abiertos, se van quedando inmóviles, lentamente el intenso brillo de sus ojos que irradiaba valor a sus paisanos en todo momento durante las batallas de su vida esta extinguiéndose como si se tratase de una estrella fugaz que debe morir después de haber mostrado a los mortales su máximo resplandor, son las cuatro de la tarde José Eustaquio respira con dificultad, entonces sus ojos buscan un punto en el techo de la habitación y se detienen como si pudiera mirar más allá de todo lo que los mortales pueden mirar en este mundo, su mirada fijamente se concentra en ese lugar lejano en el infinito plano de la gloria de la historia, observando un sitio distante donde ya puede ver que lo esperan sus amigos de toda la vida, sus bravos y valientes quienes se fueron muriendo cuando les llego la mala hora, pero que ahora lo esperan porque saben que ya pronto él va estar con ellos, los segundos pasan, su vista está perdida en algún lugar lejano que nadie más puede ver, en las calles se pueden escuchar únicamente los murmullos de los rezos que salen de las casas implorando por el moribundo Coronel, ninguna voz se atreve a romper la mística del profundo silencio, un silencio que permite todavía al interior de la habitación escuchar el sonido de su respiración sin embargo un estertor sacude su cuerpo y produce una reacción muscular final, sus ojos se cierran muy despacio, las calles de Tarija están desiertas y apenas iluminadas por la tenue luz de los primeros faroles, en ese instante solo algo rompe aquel silencio de la soledad de palabras en el tiempo final del Coronel, es el sonido ronco de un erke distante que por culpa del silencio se lo puede llegar a escuchar en cada rincón, todos comprenden que un alma sopla en un erke una tonada triste que sobrecoge el ánimo, como si se tratase de una humilde despedida, algunos ciudadanos todavía permanecen aguardando afuera de la casa donde lo habían trasladado al moribundo Coronel, esperando con fe desde temprano que les informen de alguna buena nueva, pero sus ojos de José Eustaquio se van cerrando lentamente y ya casi no respira. El sonido de la tonada del erke profunda y triste llega hasta los oídos de José Rosendi, quien sin poder descubrir de donde proviene aquel hipnótico sonido comprende ahora que con aquel disparo a traición no mato a un hombre llamado José Eustaquio, lo que consiguió es escribir otra página de una leyenda sobre la rebeldía de un hijo de la tierra de San Lorenzo, con terror presiente que aquel trueno de la tonada del erke lo perseguirá el resto de su vida mortal, así que desea con locura se detenga ese sonido que más se parece a un lamento que retumba en las montañas y le atormenta los oídos, pero el sonido del erke que sigue sonando desde algún lugar desconocido como si surgiese del vientre de la tierra ya no se puede detener invocando al viento del sur que lo lleva por todos los rincones llamando a la tormenta, mientras por encima de la tierra el cielo lleno de nubes se va oscureciendo para luego adquirir una tonalidad roja, quienes miran el cielo en aquel instante comprenden que pronto llegarán los truenos, como también las sombras de la noche, esas nubes rojas comenzarán entonces a llorar lagrimas que son gotas de lluvia la última lluvia de aquel otoño, quienes permanecen afuera de la casa esperando las buenas nuevas que no llegarán nunca comienzan a llorar mezclándose luego las lágrimas en sus rostros con las primeras gotas de lluvia que caerán del cielo sobre la tierra para darle vida después de la muerte al campo inerte, aquella fue la mala hora cuando los ojos de José Eustaquio se cierran esta vez para siempre cuando su corazón dejó de latir, es el anochecer del viernes 4 de mayo del año de 1849.- Continuará…



[1] Pág. 56. José Eustaquio Méndez “El Moto” Historia de una Rebeldía.  Ávila del Carpio, J. Franz. Tarija, 1961.
[2] Pág. 172. Moto Méndez. El Caudillo Chapaco. Sánchez Rossel, Alberto. Tarija, 1950.
[3] El Coronel José Melchor Lavín, designado por las autoridades españolas como jefe militar de Tarija luego de la batalla en las pampas de Guerrahuaico realizada el 14 de Octubre de 1816, derrotados los patriotas el Coronel José Melchor Lavín regreso a Tarija “llevando amarradas en la cola de los caballos, las cabezas de los prisioneros que había hecho degollar en el campo de Batalla” Pág. 97. Moto Méndez. El Caudillo Chapaco. Sánchez Rossel, Alberto. Tarija, 1950.
[4] Pág. 101 - 102. Moto Méndez. El Caudillo Chapaco. Sánchez Rossel, Alberto. Tarija, 1950.
[5] Las tropas regulares del Teniente Coronel Gregorio de La Madrid estaban conformadas de la siguiente manera: 100 soldados del Primer y Segundo Regimientos de Infantería, Dos Compañías del Regimiento Nro. 9 de Milicias de Tucumán, un Escuadrón del “Húsares” y dos piezas de artillería de montaña. Pág. 99. Moto Méndez. El Caudillo Chapaco. Sánchez Rossel, Alberto. Tarija, 1950.
[6] Respuesta del Coronel Mateo Ramírez al Teniente Coronel Gregorio de La Madrid de 14 de Abril de 1817.
[7] Pág. 109. Moto Méndez. El Caudillo Chapaco. Sánchez Rossel, Alberto. Tarija, 1950.
[8] Pág. 152. Tarija y sus Valores Humanos. Tomo I. Trigo, Bernardo. Tarija. 1978.
[9] Pág. 156. Tarija y sus Valores Humanos. Tomo I. Trigo, Bernardo. Tarija. 1978.
[10] José Eustaquio Méndez, combatió primero en varias acciones de la Guerra de Independencia y luego, durante las guerras de la confederación distinguiéndose por su heroísmo al derrotar al ejército argentino en la Batalla de Montenegro, ostenta con orgullo el grado militar de Coronel. 


martes, 6 de marzo de 2012 17:44

Gabriel García Marquez

"...Debí de llamarme Olegorio, que era el santo del día, pero nadie tuvo a la mano el santoral, así que me pusieron de urgencia el primer nombre de mi padre seguido por el de José, el carpintero, por ser el patrono de Aracataca y por estar en su mes de marzo. Misia Juana de Freytes propuso un tercer nombre en memoria de la reconciliación general que se lograba entre familias y amigos con mi venida al mundo, pero en el acta del bautismo formal que me hicieron tres años después olvidaron ponerlo: Gabriel José de la Concordia..."
Gabriel García Márquez. Vivir para Contarla (Fragmento) 

miércoles, 7 de diciembre de 2011 13:49

LA COLUMNA DE JOSE: “VOLVER A UN RINCÓN DE CIELO LLAMADO YACUIBA”

LA COLUMNA DE JOSE

“VOLVER A UN RINCÓN DE CIELO LLAMADO YACUIBA”
Por José Luis Claros López

El reloj marcaba la hora cuando acostumbramos a dejarlo todo a medias, incluso apagar el celular, desconectarse del chat y almorzar sin que nadie moleste, pero sin embargo en aquel momento en la Yacuiba del calor de 40 grados a la sombra, su voz sincera, firme pero amigable me dice que ya podía comenzar la entrevista, inevitablemente lo primero fue contarle que ahora sí había cumplido con traer aquel encargo; una foto que registraba una entrevista que realizó su hijo hace un tiempo atrás. Luego a pesar de que ahora él estaba en el rol de ser el entrevistado, dueño de su voz desde la primera respuesta no podía evitar imaginar estar en una realidad distinta donde lo escuchaba desde una radio sintonizando “Las Mañanitas Chaqueñas”.

El entrevistado era Juan Carlos Castillo Vacaflor, Director de Radio Frontera y el motivo que dio el origen a esta historia era sobre su “Primer Encuentro Nacional e Internacional de Yacuibeños” que se realizará en los últimos días de diciembre de 2011, pero fue la explicación del objetivo del encuentro, lo que me hizo recordar ese verso que decía: “Hace mucho tiempo no los veo amigos del alma, hace mucho me aleje de Yacuiba con prisa y sin calma. Me fui cuando caí la tarde, con destino a otro lugar pero sigue siendo Yacuiba mi hogar”, cuantas historias no hay también como la de aquella canción del Duende que contaba como Yacuiba no le dejaba partir y que ya lejos extrañaba la plazuela, recordé también a los amigos que conocí a lo largo de los años y que un día se fueron lejos, alguna vez volvieron, otros ya nunca más lo hicieron. Pero a la hora de “Las Mañanitas Chaqueñas” transmitida por el mundo gracias a la magia de la radio y de un tiempo a esta parte también con un poco de ayuda del Internet, de seguro en el lugar donde ahora estén recuerdan que Yacuiba todavía existe y que sigue siendo un bello rincón de cielo.

Cuando la entrevista llego a su final, me despedí de Juan Carlos Castillo Vacaflor pero durante la tarde de aquel día, caminaba pensando por ejemplo en las madres y los padres que una madrugada a escondidas de los niños para que no se despertaran se fueron a lugares lejanos buscando un mejor presente para esos niños pequeños que ahora ya son grandes, sin lugar a dudas a los actores de aquellas historias que se fueron buscando progresar todavía cada noche al cerrar los ojos para dormir sienten nostalgia hasta escapárseles una lagrima porque su corazón se quedo en un lugar llamado Yacuiba, habrán visto con esperanza pasar estrellas fugaces sin pedir otra cosa más que “algún día volver” o cuantas veces ingresarían con fe a una iglesia buscando encontrar la tranquilad de poder orar para pedir por la salud de sus familias a las que ya no veían y de las que solo recibían noticias en unas cuantas palabras de un email o escuchando por teléfono sus voces lejos en la distancia, para después, con lagrimas en los ojos rogar que pase rápido el tiempo y llegue la mañana cuando al despertar en una flota vean las calles de Yacuiba. Pero mientras pensaba en estas historias, también recordé las otras, las de los que vinieron a Yacuiba dejando su corazón en otro lugar, pero que cuando se fueron pensando en nunca más volver estando lejos recordaron que había un lugar, que no era su hogar pero donde descubrieron que los atardeceres son de colores naranja y que las noches de noviembre son bellas por distintos motivos.

Quizás ahora hay quienes piensan en marcharse de Yacuiba, pero sin embargo se llevaran tantos recuerdos como de la noche que alguien les levanto en brazos o de cuando a la sombra de un lapacho tomaron un mate con pan caliente recién comprado afuera del mercado, quizás con el paso de los años verán muchas veces las estrellas pero no sentirán la misma sensación que cuando caminaron en noches de agosto bajo el cielo de Yacuiba y solo entonces recordaran esos versos que una noche sentados cerca de la plaza principal alguien les leyó:Siento nostalgia estando en las alturas, veo demasiados carteles y todos los letreros que a la vereda de la ruta dicen llegaste a otro lugar… mi corazón conversa con mi alma, como en una historia de primer amor el recuerdo del chaco me tiene agarrado.”

El Autor es Director de Contenidos de NEMBOATI.com escribe cuento, poesía y dramaturgia.

martes, 6 de diciembre de 2011 13:36

LA MADERA DEL QUEBRACHO, EL REENCUENTRO CON EL ESCENARIO

LA COLUMNA DE JOSE: LA MADERA DEL QUEBRACHO, EL REENCUENTRO CON EL ESCENARIO

La madera del quebracho, es muy resistente pero hay carpinteros que con esfuerzo llegan a fabricar con esta madera muebles que duran por años, así también por las calles de Yacuiba caminan a diario hombres y mujeres que tienen ese espíritu de resistencia a los golpes de la vida como si estuvieran hechos de madera de quebracho, este próximo 3 de diciembre a las 19:30 se realizará en los ambientes del Auditorium Presidente “Juan Evo Morales Ayma” una importante actividad cultural: El Cierre de Gestión 2011 de la Escuela y Ballet “El Quebracho”, que inicio sus actividades como un emprendimiento cultural de los Hermanos Caero y que ha logrado continuidad a pesar de muchas adversidades.
Pero hablar del Ballet y Escuela “El Quebracho”, es hablar de sueños convertidos en realidad, de sacrificios y de atreverse a no dejar de caminar. Pero también es inevitable hablar de humildad al referirnos al Ballet y Escuela “El Quebracho” como también hablar del amor por el arte y de no permitir que la identidad cultural expresada en el baile de la chacarera se distorsione. Quizás muy pocas autoridades en Yacuiba conozcan la historia del Ballet y Escuela “El Quebracho”, que en Junio pasado a logrado obtener el Primer Lugar en la Entrada Folclórica de San Pedro Apóstol. Por eso es inevitable que mencione la humildad de quienes forman parte de este Ballet y Escuela, muchas veces algunas personas cuando obtienen un reconocimiento ya están convocando a ruedas de prensa buscando una valoración positiva como resultado de la influencia de la cobertura mediática en la sociedad. Sin embargo durante los últimos años este Ballet y Escuela “El Quebracho” a obtenido bastantes reconocimientos no tantos en Yacuiba, pero si en otros escenarios, alguna vez su Director decía justificando lo que sucedía “Es que nadie es profeta en su tierra”, pero la vida tenia preparada una prueba que demostró “la dureza de la madera” del Director de la Escuela y Ballet “El Quebracho” sino también se transformó en una oportunidad para que los valores que había logrado inculcar en aquellos que fueron y eran sus alumnos mediante la enseñanza del arte del baile de la chacarera se materializaran, es justo eso lo que persigue quien dedica su juventud a enseñar: “Enseñar correctamente es crear condiciones para producir conocimiento nuevo. El que enseña aprende, y también, quien aprende enseña. Enseñar no existe sin aprender.” Este Director había enseñado a sus alumnos el amor por la chacarera y esos alumnos luego enseñarían su amor y voluntad de ayudar al prójimo a pesar de sus cortas edades.
Una noche de agosto del año 2010, Edwin James Caero Erazo defendiendo a la persona que lo acompañaba en el momento de ser asaltados recibió varios disparos, una de aquellas balas le perforó la pierna derecha un fragmento de prensa escrita de aquel tiempo decía: “Una vecina dijo: Es el colmo que en mi puerta hayan atracado a este joven que es el profesor de mi hijo…” sin embargo se sucederían luego los días y noches primero en una sala de hospital en Yacuiba, luego en Tarija y por ultimo al otro lado de la frontera. Recuerdo cuando fui a visitarlo primero en Yacuiba y después en Tarija, ambas visitas me dejaban en el corazón un profundo pesar por lo complicado de la situación: La operación para extraerle la bala significaba que quizás jamás volvería a subir a un escenario. Pero entonces sucedió, sus alumnos en Yacuiba comenzaron a movilizarse organizaron actividades solidarias en las que participaron y se ofrecieron los amigos músicos apoyando con su talentos a recaudar los fondos necesarios para la recuperación de Edwin James Caero Erazo Director del Ballet y Escuela “El Quebracho”, la solidaridad, el compromiso y el compañerismo surgieron demostrando que a la hora de aprender a bailar la chacarera también se aprenden valores para toda la vida. Luego terminaron las noches de hospital, pero el dolor se le notaba todavía en su mirada porque no podía subir a un escenario a bailar chacarera. Sin embargo ya han pasado los meses, que fueron sin lugar a dudas demasiado largos y llegaron otros tiempos, Edwin James Caero Erazo el Director del Ballet y Escuela “El Quebracho” con aquella bala todavía metida en la pierna como un recuerdo de aquella terrible noche de agosto cuando cubierto de sangre llegó hasta la avenida Libertadores para que un taxista amigo suyo lo reconociera y lo llevase al hospital; ahora se prepara para reencontrarse con el escenario y bailar junto con sus estudiantes en el acto de clausura de gestión de la Escuela y Ballet “El Quebracho”. Alguna vez leí estas palabras: “El dolor es temporal. Puede durar un minuto, una hora, un día o un año, pero finalmente terminará y otra cosa tomará su lugar. Si me doy por vencido, el dolor durará para siempre” esas palabras fueron escritas por Lance Armstrong, que ganó 7 veces el Tour de Francia luego de haber estado desahuciado por los médicos debido a un cáncer terminal. Sin lugar a dudas la mejor enseñanza que los niños que aprendieron a bailar Chacarera en el Ballet y Escuela “El Quebracho” guardaran en la caja fuerte de su memoria es que jamás deben dejarse vencer ni derrotar por las cosas malas que a veces suceden en la vida y que no existe un sueño que no pueda hacerse realidad.
Por José Luis Claros López, Director de Contenidos de NEMBOATI.com escribe cuento, poesía y dramaturgia.

lunes, 5 de diciembre de 2011 13:37

La Columna de Jose: Nadie es forastero en su tierra

La Columna de Jose: Nadie es forastero en su tierra
Por José Luis Claros López


El micro de la línea 2 va ingresando a Barrio Nuevo con su lento y agitado movimiento, atrás quedaron las imágenes de los otros barrios de la ciudad, en el camino hasta este lugar fue inevitable recordar aquellos otros tiempos cuando muchas de las zonas que fui recorriendo transportado en aquel micro eran terrenos abandonados llenos de maleza. Muchas cosas fueron cambiando en Yacuiba es cierto, pero hay algo interesante con respecto a todo esto, hay cosas que no cambiaron por ejemplo los rostros que con el paso del tiempo se quedaron en este lugar.
Después que se institucionalizara la utilización del Escudo, la Bandera y el Himno del Chaco como símbolos que unieran con el paso del tiempo a todos quienes habitaban este rincón de cielo, tengo un mal recuerdo de aquellos años de mediados de los noventa cuando comenzaron a surgir pintadas en las paredes con mensajes llenos de odio dirigidos a quienes llegaron de lejanos lugares para intentar apostar por un nuevo comienzo en nuestra Yacuiba. Recuerdo como las paredes pintadas con consignas realizadas con aerosol negro bajo el amparo de la noche no respetaron las paredes de los colegios. Años después un 9 de noviembre de 2001 en Pananty el sonido del silencio y la paz del monte chaqueño se interrumpía bruscamente por los ruidos de la furia, ese mismo día llegue a la casa de un amigo en Barrio Nuevo, recuerdo la conversación de sus padres con respecto a lo sucedido en Pananty, recuerdo que me miraban como un extraño que no debería estar en ese humilde hogar de paredes sin revocar y techo que dejaba ver las viejas calaminas, recuerdo que comenzaron a conversar su Padre en quechua y su madre en Aymara ambos entendían su conversación, pero era yo quien no podía entenderles y también el motivo por el cual ambos dialogaban de aquella manera, imagine que hablaban de que a todos ellos se les consideraba forasteros que no deberían estar aquí, sin embargo su hijo quien era un compañero del colegio desde unos años atrás decía en su cedula de identidad que había nacido en Yacuiba. Hoy pasaron 10 años de aquel tiempo, cuando muchos decían que aquellos forasteros se marcharían como gitanos el día que no exista el comercio, una ironía de la vida quiso que aquel momento llegase semanas después de aquel 9 de noviembre de 2001, cuando la Crisis Económica de la Argentina llego hasta nuestra frontera. Existían en aquellos años muchas cosas que no entendía, sin embargo había otras que si comprendía como por ejemplo que para mi no era un forastero aquel compañero con el cual conversaba en colegio y de quien sabia; que por las mañanas trabajaba como bagallero, muchas veces llegó cansado a pasar sus clases, muchas veces se quedaba dormido durante la ausencia del profesor. Pero era difícil entender en aquel momento que su sacrificada vida era para poder continuar estudiando. Se cumplirá pronto diez años del diciembre de aquella crisis que golpeo fuerte a la economía local, pero cuando sucedieron todos esos acontecimientos, muchas de aquellas familias que habían llegado del norte de Potosí, de Muyupampa en Chuquisaca, del Valle de Cochabamba, de Villa Pabon en La Paz, de Oruro, del Plan 3000 de Santa Cruz, desde SENAC en Tarija en fin de tantos lugares se terminaron quedando en esta ciudad, porque habían descubierto que ya su lugar no estaba en otra parte y que ya este era su hogar, pasaron los años ahora sus hijos nacidos en Yacuiba ya tienen a su vez sus pequeños hijos que con el tiempo bailaran también la chacarera, que tocarán en las noches de luna de agosto el violín y que cuando se marchen lejos y les pregunten de donde son dirán con orgullo ser del Chaco, como no comprender ahora que la memoria no debe ser olvidada, como no comprender ahora que al final no todos son forasteros que no todos están de paso y que muchos que se fueron terminan deseando volver sin necesidad de primero escuchar esos versos que decían “Quiero ir al chaco pero no se como llegare… como llegare”.
Muchas veces escuche aquella frase: “Nadie es profeta en su tierra”, quizás tengan razón pero también es cierto que ahora hablar de Yacuiba sin entender que hoy Yacuiba es el conjunto de muchas identidades de distintos lugares, es como no entender que Yacuiba en sus tiempos fundacionales igual fue un conjunto de identidades llegadas también de distintos lugares. Sin lugar a dudas el comprender y aceptar esta cuestión nos permitirá crecer como un solo pueblo. Porque nunca debemos olvidar que no pueden ser forasteros quienes trabajan, sufren, ríen, lloran y se enamoran bajo nuestro cielo y que respetan nuestra tierra porque la consideran su hogar.

domingo, 4 de diciembre de 2011 13:50

Ayer te ví

‎"...Ayer te ví... la noche parecía deshacerse en tu mirada... Ni tu boca ni mi boca se nombraron al pasar tanta pena y tanto olvido no tienen nada que hablar..." Anoche lo comprendí... que quizás nunca me vas a creer, pero como me gustaría que no fuera así para siempre... Que alguna vez pueda confesarte que hubiera sido el hombre más feliz del mundo si me habrías permitido a pesar de todas mis torpezas y de tantas palabaras, descubrir la manera de conquistar un rincón de tú corazón para recordarte cada día de mi vida que tus ojos del color de la noche son tan bellos que me pierdo en ellos... pero la realidad es que ahora ya ni siquiera puedo escuchar tu voz diciendo mi nombre.

13:39

LA COLUMNA DE JOSE: SOBRE EL PORTAVOZ, EL CEPILLO DE DIENTES Y EL IV FESTIVAL INTERCOLEGIAL DE TEATRO

LA COLUMNA DE JOSE: SOBRE EL PORTAVOZ, EL CEPILLO DE DIENTES Y EL IV FESTIVAL INTERCOLEGIAL DE TEATRO
Por José Luis Claros López
“El Portavoz” es una obra interesante de Roberto Barbery Suárez que obtuvo el Primer Premio Casa de Cultura de Santa Cruz, en 1988 y sin lugar a dudas fue aquel mundo imaginario que se construyo sobre las tablas del escenario que hizo alcanzar ese reconocimiento a esta historia que ponía en evidencia la lacerante tragedia humana del auge del narcotráfico, dramatizando la soledad, la esquizofrenia y la desintegración de la familia. La particularidad de esta obra teatral es que marca un viraje notorio del género costumbrista del teatro boliviano hacia lo que podría ser un teatro más urbano, donde se trata obviamente de jugar con el lenguaje local pero con problemas que atingen ya a la ciudad que está surgiendo. La puesta en escena que dio inicio al IV Festival Intercolegial de Teatro fue realizada por el elenco teatral Campo Grande B con una actuación proveniente de aquel ambiente formativo que tiene una larga tradición en festivales y certámenes de teatro y literatura como son los colegios del área dispersa del municipio de Yacuiba, donde desde hace muchos años se desarrollan de forma continua y sin interrupción los Encuentros Literarios.
“El Cepillo de dientes” de Jorge Díaz bajo la dirección de Héctor Bautista fue la obra seleccionada para concluir el IV Festival Intercolegial de Teatro con una actuación que bien merece ser considerada como sobresaliente por el desempeño de los actores Marcos Exeni y Rosario Rojas, ahora bien hablar de las técnicas del Teatro del Absurdo es hablar del juego del lenguaje buscando la liberación del subconsciente y eso sucedió con la obra “El Cepillo de Dientes” donde predominan los sucesos verbales, ya que el tema central de la obra es la incomunicación de un matrimonio de tal suerte que toda la obra es un “dime y te diré” entre los dos personajes, en una suerte de principio de progresión, ya que en la obra cada vez va aumentando el grado del conflicto, en las discusiones que los dos personajes establecían, hasta llegar a un máximo grado de suceso y esta situación concluyo con la intensidad dramática superior de las escenas finales de la obra “El Cepillo de Dientes” interpretada por el Grupo Teatral “Busch” y dirigida por Héctor Bautista S. quienes llevaron a buen fin en un plano de rigurosa exigencia una puesta en escena de buena calidad.
El IV Festival Intercolegial de Teatro concluye en esta versión 2011 destacándose el comité organizador de este Festival por su puntualidad a la hora de dar inicio a cada obra, pero es importante mencionar también el buen desempeño y responsabilidad de todo el personal que realizo la importante tarea del maquillaje, los teloneros, los responsables de vestuario, de sonido, de diseño artístico de escenografía y de vestuario. A su vez al comienzo de las noches de teatro que siguieron a la inauguración del certamen el 18 de octubre pasado, se dio un breve incidente: La suspensión de una de las presentaciones por la ausencia de publico, lo cual deja de manifiesto que todavía nuestra gente en Yacuiba no considera el Teatro en su real dimensión motivo por el cual los que no se animaron asistir a la noche de inauguración se perdieron la segunda puesta en escena de “El Portavoz” interpretado por el colegio Campo Grande B. Sin embargo también es bueno señalar que ya en el resto de las presentaciones el público sí acompaño las mismas, aunque la mayoría de los asistentes eran estudiantes del colegio pero es bueno comprender que por lo menos los mismos estudiantes aprecian, respetan y valoran lo que sus compañeros hacen sobre las tablas de un escenario. Porque cada elenco teatral dio su mayor esfuerzo, si bien existieron los actores que quizás subieron al escenario pensando simplemente cumplir con la obligación de actuar, también existieron otros que supieron encantar al publico haciendo real la magia del teatro, a su vez cada Director también busco que sus elencos alcancen el máximo de los desempeños posibles de forma tal existieron quienes se arriesgaron demasiado y quienes no se arriesgaron nada. Queda en evidencia que alcanzar el aplauso del público, depende del guión seleccionado, pero también de cómo se lo adapte y sea puesto en escena, al final como escribió Arthur Miller “El Teatro no puede desaparecer, porque es el único arte donde la humanidad se enfrenta a si misma”.

sábado, 3 de diciembre de 2011 13:38

LA COLUMNA DE JOSE: UNA JARRA DE LIMONADA Y EL SILBACO

LA COLUMNA DE JOSE: UNA JARRA DE LIMONADA Y EL SILBACO
Por José Luis Claros López

Con paciencia esperaba la llegada de los chicos del Free Art`s mientras el calor de las cinco de la tarde provocaba que solo pudiera pensar en añorar la lluvia. Los esperaba en el segundo piso de uno de los restaurantes de la esquina de la Plaza 12 de Agosto y de rato en rato para distraerme miraba las figuras que adornan la Plaza Principal realizadas utilizando simples elementos de la naturaleza o de la identidad cultural de nuestro Chaco obras de arte producto del esfuerzo de los trabajadores de Áreas Verdes del Municipio y dirigí la mirada hasta donde antes estaba la Glorieta lugar donde una tarde de abril a mediados de los noventa busque refugiarme de la lluvia y mientras esperaba que escampe del interior de mi mochila saque aquel libro de Rene Aguilera Fierro llamado “Leyendas, Cuentos y Tradiciones” editado por la Corporación Cultural de Publicaciones ENER´S para continuar con la lectura de una de las obras más conocidas de este autor y que compre al mismísimo Rene Aguilera Fierro quien había entrado una tarde a mi curso para ofrecerlo a quienes estuvieran interesados en comprarlo.
Sin embargo regrese de aquel instante de nostalgia y al calor del presente al mirar mi reloj pues me olvidaba que en Yacuiba rige la hora boliviana así que como quizás los del Free Art´s no esperaban que sea puntual llegarían quince minutos tarde, como demoraban baje a comprar el periódico, es entonces que me llamaron para preguntar donde estaba y les dije que atrás de ellos. Era la primera vez que los veía y después de saludarles ya les estaba confesando que no había visto su película “La Leyenda del Silbaco”, pero que lo que me interesaba sin embargo era conocer la historia de como la hicieron posible.
Todo comienza en algún lugar y momento, del elenco de Free Art´s fueron las clases de Teatro en el CERPE, obviamente diez años antes a comienzos del siglo 21 era todavía inimaginable que algún día se formalice una Escuela de Teatro en Yacuiba, hablar de cultura era por aquellos años hablar de pobres presupuestos y poco incentivo a la creatividad; de aquel tiempo al tiempo de ahora algo debe haber cambiado porque de no ser así no habría estado conversando a las cinco de la tarde de un sábado de noviembre sobre una película llamada “La Leyenda del Silbaco” basada en una de las Leyendas escritas por Rene Aguilera Fierro y realizada por un grupo de Jóvenes de Yacuiba y de Salvador Mazza, el calor era insoportable pero por otro lado pensé que hay Yacuibeños en otros lugares lejanos que a esa misma hora deseaban estar en Yacuiba sufriendo ese mismo calor que les traía a la memoria los más bellos recuerdos de tardes interminables de tertulia y aventuras con los amigos, de tal forma estaba en la mesa rodeado por Silvana Villagran, David Cuellar, Janeth Valda y Edwin Álvarez, la conversación giro en torno al guión basado en la leyenda del Silbaco pero también y sobre todo fue sobre los sueños, las ilusiones, el sacrificio, el esfuerzo, la constancia y el amor por el arte que no tiene fronteras. Silvana dirigía la narración que luego complementaban sus compañeros, de las anécdotas de cómo fueron por ejemplo expulsados una vez de la plaza de Camiri por la misma autoridad que los invito porque esperaba un cuerpo de baile y no un elenco de teatro y de cómo al finalizar su ciclo de tres años en la escuela de Teatro del CERPE decidieron vivir una inolvidable aventura, conocieron nuestra bella y antigua Caiza su simple pero a la vez hermosa iglesia que al verla por primera vez nos transporta en el tiempo a esos años del 1900 cuando todavía recorrían los caminos del chaco forajidos, un tiempo cuando los hombres como las mujeres sabían como usar una pistola, mientras en el monte vivían los duendes y el Silbaco en perfecta paz y armonía. Un tiempo de hombres y mujeres valientes que llegaron desde lejanos lugares incluso cruzaron el mar océano para descubrir un lugar llamado Yacuiba el lugar donde comenzarían las historias que todavía no estaban escritas.
Existen sueños pequeños, que con el paso de los días se transforman en sueños más grandes eso sucedió con los del Free Art´s, la jarra de limonada fría era lo ideal para compartir en aquel momento, las palabras, recuerdos, anécdotas y peripecias de aquel grupo de jóvenes. Que se animaron a filmar incluso en Sector 5 un barrio marginal de Salvador Mazza ya imagino la cara de asombro de los vecinos de aquel lugar al ver que se filmaba en sus calles de tierra una película, también imagino la cara de alegría del señor Ernesto Rivas al finalizar la filmación ya que su sueño me confiesan los chicos del Free Art`s era filmar una película, la entrevista se acabo pero mientras apagaba la grabadora estaba convencido que había valido la pena esperar los quince minutos de espera. Después de despedirme observo como se alejaban llevando consigo un mundo nuevo que acababa de nacer, lastima que ya no existe aquel inolvidable “Cine Yacuiba” hubiera sido el lugar ideal para que un sueño como este se hiciera realidad, entonces recordé aquella película “Cinema Paradiso” en el momento cuando Alfredo le decía a Salvatore que “ahora el cine es sólo un sueño” sin embargo que bueno que a pesar de todo en el mundo hay quienes tienen sueños y no dejan de luchar hasta hacerlos realidad.

viernes, 2 de diciembre de 2011 13:41

LA COLUMNA DE JOSE: EL PRINCIPITO CHAQUEÑO

LA COLUMNA DE JOSE: EL PRINCIPITO CHAQUEÑO
Por José Luis Claros López (1)


Lo malo de la puesta en escena de “El Principito Chaqueño” dirigida por Moisés Delgado e interpretada por el Grupo Teatral Estenssorista, es el despropósito de la inclusión dentro del guión adaptado de “los dos jóvenes borrachos” que realizan sobre las tablas del escenario una escena grotesca que no tenia sentido ni relación con el resto de la obra ni con el mensaje que encierra la bella historia de “El Principito” escrita por Antoine de Saint-Exupéry, porque algunas veces al teatro no se va para escuchar a los actores decir groserías y utilizando un lenguaje vulgar que no era necesario para la caracterización de la obra y eso fue lo que sucedió en algunos momentos de la puesta en escena de “El Principito Chaqueño” en este caso por lo menos no debió ser así por la cuestión que la historia en que se baso “El Principito Chaqueño” no es cualquier historia, “El Principito” es una historia llena de sentimientos y de la nostalgia de los valores perdidos, ese mensaje al final no fue transmitido por esta adaptación. Por lo cual merece una profunda reflexión lo siguiente: “Existen casos en donde se puede y debe adaptar para que sea más fácil de llegar al publico un obra seleccionada para su puesta en escena, pero no distorsionar una historia en la que se tratan temas tan profundos como el sentido de la vida, la amistad y el amor.“
Lo bueno de la puesta en escena del “Principito Chaqueño” es la utilización de una metáfora donde la rosa de la historia original es representada por una mujer con los encantos de la mujer del chaco y el Principito a su vez es un joven chaqueño interpretado por el actor Alex Bejarano Barrero, como también fue interesante que a manera de proemio se inicio la obra con las notas de una guitarra, es importante recordar que “El Principito” nos demuestra variadas escenas de la vida real y subjetiva ya que se trata de una obra que conjuga la imaginación y la realidad escrita en un lenguaje muy adecuado, entendible y fácil de interpretar, pero también es bueno aclarar que la versión puesta en escena por el Grupo Teatral Estenssorista corresponde a una adaptación de una creación colectiva del Teatro “Ojo Morado” basada en la obra de Antoine de Saint-Exupéry. Es destacable también la actuación del narrador, interpretado por el actor Hugo Montenegro Sosa, por su esfuerzo en representar al adulto que aun recuerda sus días de niñez, cuando no comprendían que su dibujo no era un sombrero sino una boa que se había comido un elefante. De está manera el público puede darse cuenta de lo importante que es no olvidar ser niño, ya que solo siendo niño se pueden ver ciertas cosas que lo adultos ya no aprecian. El jardín de rosas formado por las mujeres que bailan alrededor del Principito al ritmo de la chacarera, buscaba que se comprenda que aunque todas las personas somos iguales, en un montón de gente siempre sobresalen aquellas que son importantes para uno. Es decir que las personas dejan de ser iguales unas a otras en el momento que alguien es significativo, como sucede con la rosa que vive en el planeta del principito, porque el principito tiene unos sentimientos hacia ella.
Puedo escribir ahora, que los integrantes del Grupo Teatral Estenssorista que pusieron en escena esta obra llamada “El Principito Chaqueño” aprendieron bien el libreto; pero les falto un adecuado dominio de su voz en el escenario, los actores al no adecuar su voz terminaron sobreactuando, utilizar sobre un escenario el volumen adecuado consigue lograr que un mensaje llegue al público. El volumen alto de voz puede indicar seguridad y dominio. Pero no así gritar, la mayoría de los actores que participaron de esta puesta en escena en lugar de dialogar lo que hacían era gritar, lamentablemente por momentos durante la puesta en escena parecía que no sentían las cosas que decían de forma tal que olvidaron lo esencial e importante que es al momento de interpretar a un personaje el sentir lo que el personaje esta diciendo, porque sino al final sucede lo que sucedió con esta puesta en escena donde debido a la interpretación de los actores al final no se le da el verdadero sentido de la historia. Sólo se quedo con lo superficial, con las apariencias. A su vez al momento de preparar la escenografía olvidaron representar adecuadamente al desierto que es el lugar donde se desarrolla la historia, porque sin lugar a dudas la representación imaginaria de los escenarios es importante para encontrarle sentido a ese mundo de la historia de “El Principito” un mundo donde al final él comprende que “sólo se ve bien con el corazón. Lo esencial es invisible a los ojos.”
Email.: jlcarpediem@hotmail.es
Web.: http://www.jlcl.nemboati.com

(1) El autor es Director de Contenidos de NEMBOATI.com escribe cuento, poesía y dramaturgia.

jueves, 1 de diciembre de 2011 13:45

LA COLUMNA DE JOSE: EL PARTIDO DE LA CONTRAPARTIDA

LA COLUMNA DE JOSE
Por José Luis Claros López (1)

EL PARTIDO DE LA CONTRAPARTIDA

“El Partido de la Contrapartida” es una típica comedia boliviana con muchas confusiones y enredos escrita por el celebre Raúl Salmón cuyas obras de teatro marcan una primer etapa de la historia de la dramaturgia boliviana, “Si se representan mis comedias… se verá que ninguno de los temas ha perdido vigencia” dijo alguna vez Raúl Salmón en una entrevista publicada en la revista “Visión de Bolivia” esto queda de manifiesto al analizar los temas que aborda esta comedia.

Los estudiantes que integran el Grupo Teatral “Colegio Yacuiba” personificaron y desarrollaron este guión bajo la Dirección de Miriam Choque M. con una puesta en escena destacable, una escenografía fue bien montada con detalles que son propios de una tienda de abarrotes y que durante toda la obra consiguieron con sus diálogos provocar en el público la risa.

La risa, siempre reduce el estrés y es un buen remedio para evitar la depresión como también permite que mantengas vivo tu “yo” niño, la risa como una reacción es lo que siempre se pretende lograr al montar una comedia, el provocar que un público callado y distraído al momento de la apertura inicial del telón conforme se sucedan los diálogos e intervenciones de los actores en la obra comience a nacer en algún lugar de su interior esa sensación que se materializa en una sonrisa completa y el sonido de una carcajada acompañada de los aplausos esperados. Hay quien no acostumbra a reír con frecuencia pero al ver las ocurrencias en el escenario de un “Rigucho” interpretado por el actor Limbert Ojeda no puede dejar de reír.

Esta comedia es en realidad una historia simple que gira en torno a Rigucho, el empleado de una tienda, quien es acusado del robo de una remesa en medio de una serie de complicaciones y cómicos malos entendidos. Al final de la historia, Rigucho es liberado, se reconoce su inocencia y encuentra su amor que es “Sebastita”, una cholita que siempre compraba de las tienda interpretado por la actriz Ilsen Velásquez. Además es inevitable al presenciar la puesta en escena de “El Partido de la Contrapartida” el no dejar de reír con las complicaciones entre los compadres “Zacarías” interpretado por el actor Paul Barriga y “Aurelio” interpretado de forma destacable por el actor Ronald Cazasola.

Todas los entendidos del teatro nacional escriben ahora que asistimos de un tiempo a esta parte a una suerte de debacle del arte teatral en Bolivia, el presente se caracteriza por la utilización de los teatros para otro tipo de actividades, quizás a nivel nacional la Compañía Teatral “Los Andes” y la Escuela Nacional de Teatro sean de los pocos referentes destacables y que continúan luchando por dejar en alto esta expresión artística, por eso sin lugar a dudas presenciar las obras de teatro de Raúl Salmón es como un boleto a la nostalgia un retorno a esos años maravillosos de tardes de colegio donde las clases de literatura nos salvaban de la monotonía, es recordar los momentos de aprendizaje en el aula cuando se decidía la utilización de libretos de Raúl Salmón como “Joven rica y plebeya” o de “mi compadre el ministro” para las horas cívicas, pasan los años y los guiones de este escritor boliviano siguen provocando la risa o el llanto del público, pero conseguir esta reacción también pasa por el esfuerzo que le pongan a la hora de subir al escenario los integrantes de cualquier elenco y esto es evidente con la interpretación de esta comedia por parte del Grupo Teatral “Colegio Yacuiba” que consigue primero la necesaria atención del público y después la risa que produce el buen humor como resultado de ver los malos entendidos entre los personajes de “El Partido de la Contrapartida”.

El presenciar la puesta en escena de la comedia “El partido de la contrapartida” escrita por Raúl Salmón, bajo la Dirección de Miriam Choque M. y la destacable interpretación del Grupo Teatral “Colegio Yacuiba” significa que con el paso de los años a las nuevas generaciones de actores seguirá llegando a su memoria un desfile de personajes de ese mundo que Raúl Salmón supo llevar al escenario con su lenguaje peculiar ya que este escritor paceño a entrado en el corazón de los bolivianos y el Grupo Teatral “Colegio Yacuiba” con su puesta en escena consiguió demostrar sobre las tablas de un escenario que cuando tanto el Director, como el elenco teatral y todos los que están atrás del escenario consiguen trabajar en equipo un largo y sostenido aplauso por parte del público como premio al esfuerzo puede ser alcanzable.

miércoles, 30 de noviembre de 2011 13:45

LA COLUMNA DE JOSE: El estigma del SIDA

LA COLUMNA DE JOSE
Por José Luis Claros López (1)
El estigma del SIDA

Alguna vez George Orwell dijo “La verdadera libertad de expresión es poder decirle a la gente lo que no quiere oír.” Eso también llega a suceder cuando el público asiste al Teatro que refleja el drama de una sociedad decadente, en donde los prejuicios no permiten discernir bien, buscando en cada parlamento conseguir la reflexión del publico sobre algunas cosas que muchas veces preferimos hacer de cuenta que no vemos y en algunos casos tirar una moneda como quien arroja lo que ya no le sirve, para en teoría después de un acto así sentir la conciencia tranquila, todas estas reflexiones están presentes a lo largo de la puesta en escena de la obra del teatro internacional “El Estigma del Sida” escrita por el español Carlos Sáez Echevarria, adaptado y dirigido por Meliza Tarqui para ser interpretado por el Grupo Teatral Mariscal Sucre.

El Grupo Teatral Mariscal Sucre, consiguieron alcanzar con esfuerzo y voluntad la personalidad de cada uno de los personajes que aparecen en las situaciones más dramáticas y complejas. Por momentos sin embargo, existían algunos parlamentos que o no eran entendibles por el bajo volumen de la voz de algunos de los actores del reparto o sino se daba la situación de que ya eran demasiado sobreactuado como sucedió con las palabras cargadas de intolerancia y de reproche acompañadas con el sonido de la furia de un “Padre” interpretado por el actor Horacio Roca, que luego fue sobreponiéndose a este problema hasta conseguir un nivel ya no tan sobreactuado, el esfuerzo en la modulación adecuada de la voz quizás debió ser practicada dedicándole más tiempo por el reparto del Grupo Teatral Mariscal Sucre, no se debe olvidar que a la hora de actuar se puede tropezar con el montaje y puesta en escena de obras donde un reparto puede caer en la sobreactuación. A la hora de hacer teatro la actuación debe de ser natural, pero no por eso cotidiana. Los actores a la hora de subir al escenario y de interpretar a un personaje por más breve que sea su aparición no pueden actuar en el teatro como actúan en la vida diaria ya que se verían en una subactuación que es lo contrario a lo sobreactuado. Muchas veces la sobreactuación se da en actores que aún no han adquirido la técnica necesaria para el correcto control de sus energías pero puede ser corregido y alcanzar así el máximo desempeño, es bueno recordarle siempre a los actores que hacer teatro es como jugar voleibol un actor individualmente no puede lograr nada; es el equipo conformado por director, actores, extras y quienes se hacen cargo de montar toda la producción atrás del escenario: el maquillaje, el vestuario, los teloneros, los artistas que dibujan o crean el ambiente adecuado para la escena; que consiguen cuando el telón cae después de la escena final ya por la suma de todos sus esfuerzos alcanzar del publico los aplausos esperados. En la puesta en escena del “Estigma del Sida” se da también una actuación destacable por parte de la actriz Paola Requena que interpreta el papel de la “Madre” que debe sufrir y llorar por las penas que vive e incluso morir, los personajes que participan de la escena del asesinato lo hacen adecuadamente sin que la misma parezca sobreactuada.

Es importante sin embargo que a la hora de montar una obra no se deje pasar de largo detalles como una escenografía que permita volar la imaginación, en este caso su escenografía que representaba el interior de la casa permitía imaginar a cabalidad el lugar donde se desarrollan las escenas que corresponden pero la escenografía de exteriores era muy pobre.

El actor Kevin Escalante quien interpreto a “Pablo” al llegar a su monologo final consigue analizar, reflexionar y confesar sus pensamientos en voz alta a un interlocutor imaginario mientras el público que lo escucha intenta comprender a cabalidad que el estigma es algo que señala con vergüenza o desdén a una persona o grupo, y puede expresarse en una variedad de formas, desde ignorar las necesidades del grupo o la persona, a inflingirles daño físico o psicológico. En “El estigma del sida” escrita por el español Carlos Sáez Echevarria, adaptado y dirigido por Meliza Tarqui para ser interpretado por el Grupo Teatral Mariscal Sucre consigue al final dejar sonando en el eco del teatro y ser escuchados por el público que de seguro recordara siempre aquellas palabras finales de “Pablo” convertido en un mendigo que dice: “…Una limosna por caridad… Me dicen que he pecado; pero yo no hice nada malo. Solo hice enamorarme. Ese fue mi pecado… Yo no tengo nada, ni casa, ni amigos… Y pido limosna de amor a la luna que es ciega y me mira, sin ver mis suspiros… y pido limosna de amor a la noche que quiere robarme todos mis latidos…”

VOS ERES EL VISITANTE

LA NIÑA Y EL FANTASMA Y OTROS RELATOS (CLICK SOBRE LA IMAGEN PARA DESCARGAR EL ARCHIVO)

LA NIÑA Y EL FANTASMA Y OTROS RELATOS (CLICK SOBRE LA IMAGEN PARA DESCARGAR EL ARCHIVO)
Autor: José Luis Claros López

Archivo del blog

SITIO WEB PUR

SITIO WEB PIRAI VACA

Powered By Blogger
Blogger Templates

YACUIBA

YACUIBA

BUSCADOR

Cargando...

TRADUCE ESTE BLOG

VIDEOS

EN LA ENTRADA DE SAN PEDRO

EN LA ENTRADA DE SAN PEDRO

CON MI AMIGO JOSUE JURADO

CON MI AMIGO EDWIN JAMES CAERO ERAZO - PROFESOR DEL BALLET Y ESCUELA DE DANZA "EL QUEBRACHO"

MI COMPAÑERA DE AVENTURAS

MI GATITO

CON MI AMIGO ARIEL VEDIA - EN LA FOTO ARIEL SE ROBO EL SOMBRERO DEL ACTOR QUE INTERPRETABA AL TIO SAM

ENTRADAS

Seguidores